lunes, 8 de agosto de 2011

Ariel Canzani D. (1928- 1983)




Puede leerse en la solapa del libro El sueño debe morir mañana: Ariel Canzani D. no cree en poesía de países o de sectas. Para él, la poesía es única, universal, humana; todos los hombres de la tierra son iguales. El hambre, la gloria, el amor, la angustia son válidos en cualquier latitud. Su lucha es estar siempre pronto, preparado para atacar, con amor, al mal. La temática de todos sus libros es esa y “he de morir embarcado es este juego tan difícil y tan excelso”. (…)


UNAS PALABRAS DEL AUTOR A MANERA DE PRÓLOGO Y TRES POEMAS:


A todos los humildes, ignorados caminantes de la tierra y el cielo, que sintieron, que murieron, con la astilla en la carne de la angustia, están dedicadas estas desmadejadas líneas.
Los años doblarán mis espaldas. El vivir me transformará en una hiena, en un cerdo. Tal vez. Pero en el último pliegue de mi ser perdurarán estas palabras de angustia, que muchos hemos sentido alguna vez en el andar cotidiano.
Nuestra vida es un luchar despiadado, inmundo, amoroso, constante, contra esa angustia que tan bien sabe quemar los ojos y nos acompaña desde la gestación hasta la tierra.
Los hombrecitos, nosotros, los hombrecitos, sucios, buenos, lobos, víboras, tristes, pasionales, místicos, sabios, pobres, millonarios, lo tenemos en nosotros. Algunos sólo minutos, o días, otros años, otros hasta más allá de la vida.
Tú eres filósofo. Tú poeta. Tú pintor. Tú sabio. Tú eres inmundo. Tú oruga. Tú santo. Tú eres reptil. Tú búho. Tú camaleón. Tú flor. Tú quieto espectador. Tú eres nube o polvo, o pulpo o cuervo. O todo eso con amalgama misteriosa. Y todos somos angustia, disimulada o libre, que el sueño mata en el letargo momentáneo y que el sueño nutre con más fuerza al despertarnos.
He soñado asesinar el sueño. Pascal nos dijo desgarradamente que Jesús estaría en agonía hasta el fin del mundo y menester era no dormir todo ese tiempo.
Pero no, no es posible ello, tienen más fuerza los simples, sutiles pellejitos de los párpados que el deseo de destruir el sueño.
Ésa es la lucha.
Éste es el juego.

Océano Atlántico, febrero de 1960.





EL SUEÑO DEBE MORIR MAÑANA



Es DEMASIADA PAZ
El sueño.

Debe morir.

No ser más
Que un recuerdo
En las retinas
Abisales
De los hombres.

Así tal vez
Girando siempre
En la zozobra
De días sin descanso
Sin ese reflejo
De muerte
Que nos va
Dando fuerzas
Podamos construir
El caos
Que debe estar
Moverse
Con nosotros.

Debe morir
El sueño.

Debe morir.



LOS DELFINES


LLEGARON EN BANDADAS AZULES
Gritando y saltando alborozados.

Jugaron carreras en la proa
Pusieron en sus lomos plateados
Espuma y sol y mis plegarias
Rogando que la mar nunca se duerma.

Dijeron no y huyeron mis amigos del agua.


ANGUSTIA – SUEÑO – CREENCIA

HE QUEDADO SOLO
Inmensamente solo.

Y tengo sueño,
Un sueño terrible,
Profundo,
Amasado con miedo
Y la angustia
De siglos.

Debo dormir.
Dejar que muera
La absurda entelequia
Que despertó
Mis párpados
Y retomar más tarde
El rumbo del rebaño.

Debo dormir.
Horas o meses
Debo dormir.

Ese letargo
Renovará
Las fuerzas.

……….

Sigo creyendo
Que sin dormir
Veríamos en tierra
El disfraz
Y la máscara.

……….

Y tengo sueño:
Debo dormir.

……….

Sigo creyendo.
Debo dormir.

Sigo creyendo.
Debo dormir.

Sigo creyendo.
Debo dormir,
Debo dormir
Debo dormir…


De EL SUEÑO DEBE MORIR MAÑANA (1962: Buenos Aires: Editorial Losada, S. A.)

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