viernes, 17 de junio de 2011

Betina Edelberg (1921-2010)


La poesía según Betina Edelberg

Más allá del tono lastimero y pesimista o de negación y falsa cólera, más allá de la premeditación optimista y épica existe una poesía tranquilamente modesta que no busca agradar ni seducir sino expresarse por sí misma, a veces con humor o con ironía, a veces como una inclemencia : creo que entrega una dolorosa versión de la esperanza. Esta poesía denuncia o describe su tiempo privada de la anécdota y de la complacencia del canto. Su desnudez la lleva a la pobreza de la palabra primordial. Proviene de seres indigentes y resignados a entregar sólo una aproximación de lo que fuera la efervescente embriaguez del poeta ante la crispada realidad o sueño y ante la palabra ambigua. Esta poesía de la intemperie es frugal y próxima al silencio. No es el único camino, pero es el que prefiero en estos momentos. Acaso me haya equivocado y me haya perdido para siempre.



Dijo Carlos Mastronardi:


Pese a las palabras de Platón que reproduce, Betina Edelberg sustenta un criterio historicista y circunstanciado de la literatura. El viejo pleito entre el orden y la tradición, el antiguo deslinde entre “vanguardias y retaguardias” – tan firmemente establecido por los caudillos de la revolución estética que se cumplió hacia 1920 – de algún modo le permiten intentar obra innovadora. Se ha dicho que todo presente es anacrónico pero es dable apoyarse en remotas experiencias para realizar una labor dotada de fuerza y originalidad, como lo pueban los excelentes poemas de este libro deliberadamente áspero y sombrío. La opacidad de lo cotidiano y el sentimiento de lo irrevocable inspiran a Betina Edelberg, para quien el mundo visible parece ser la más férrea y compartida de las convenciones. Una ironía leve pero también incisiva recorre las páginas de Imposturas, cuyos poemas dicen de una naturaleza exilada que rehusa los modos y las formas que cubren el mundo de las esencias. Para comunicarnos sus delicadas depresiones, la autora maneja algunos prosaísmos que declaran con justeza sus estados anímicos: “Repetir pacientemente lo mismo, pensar que así debe ser, estrechar manos, entregar saludos, sonreír, atravesar la palidez de ciertas fechas, cartas de mi mayor consideración".
El formalismo mecánico de la vida social la lleva a construir una dialéctica de la nada y le dicta expresiones colmadas de ese “spleen” que vocearon los primeros simbolistas, sobre un querido ayer.
“ Imposturas” trasunta una fina naturaleza lírica. Representa un esfuerzo en verdad encomiable.


(Sobre Imposturas, diario El Mundo, 15 de Noviembre de 1961)

DOS POEMAS

SALVACIÓN POR LA PALABRA

Y sin embargo
en el comienzo de la mentira
en el movimiento ciego y apurado
y sin asilo
en el falso espejo de la palabra
está nuestra morada
y nos consume
y aprisiona con su palma de siglos.

Aceptar esta muerte morosa
el imperio de esta lenta podredumbre
y sin hoguera
sin resurrección acaso.

Aceptar la soledad de una frase
que destruye el mundo que rodea
en una imagen sin recuerdo
sin ojo.

Aceptar el altivo exilio de nombrar.

Aceptar
la débil esperanza de la profecía
y del oráculo

que nadie entendió.

(Mutaciones , 1964)


RITUAL DE LA CALUMNIA

Y estoy mirando y este mundo es mío,
volverme sin embargo
y tratar de sonreír
aquí,
entre amigos,
nuestras rengas meditaciones entre paredes culpables:
la realidad revolotea torpemente
más allá,
inaccesible al sonoro ritual de la calumnia.

Y de pronto,
en medio de nuestras mansas postergaciones,
podríamos tristemente morir
y después de todo es para siempre.
Ni siquiera mordisquear un resto de vida
desde una última cama
o aceptar la sumisa corrosión
purificada por inútiles palmas y coronas.
Así nomás morir,
acaso sin merecerlo.
Ya era triste el porque sí de una bala
que desdeña el heroico cuerpo a cuerpo.

Contemplo el festejo augural de todas nuestras muertes,
el bellísimo hondo de la desaparición,
yo, espléndido residuo de opulentos colores,
cumpliendo el éxtasis de las descripciones,
repartiéndome vagamente entre mis monstruosos descendientes,.

Ninguna canción
ni la falsa historia podrían memorarnos,
no somos irritados héroes nacionales.
Apenas puedo jugar…Rolando…Orlando…
y morir salpicada por la erudición.
Apenas hombres arrasados por oleadas de penurias,
por oleadas de irreparable ciencia,
acaso resignados,
acaso indiferentes,
todavía cantando para resistir el miedo de siempre.

Me rebelo,
gruño a los buitres solemnes y agrietados
que deciden por mí, por nosotros,
no quiero confiarme, delegar,
este mundo es mío y asumo su peso.

Me rebelo
y miro distraídamente mis futuras uñas marchitas.

Así.

(Imposturas, 1960)

Fotografía de F.S.Shiffer.

1 comentario:

  1. Estos textos fueron copiados de la web de la poeta Betina Edelberg [www.Betina-Edelberg.net]

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